Palabras escritas nunca leidas
En algún lugar del mundo, alguna vez se escribió con tanto amor algo precioso. Una pieza íntima, sagrada… que nadie leyó.
¿Te has puesto a pensar cuántas veces habrá pasado eso? ¿Cuántas personas con ideas brillantes y hermosas las dejaron vivir solo en un papel, en una pintura, en una canción que nunca se tocó frente a otros? Obras enteras que fueron creadas y consumidas solo por los ojos — o el alma — de quien las hizo.
Confieso que esa idea me deja con sentimientos encontrados. Porque, por un lado, hay algo profundamente hermoso en esa intimidad con la divinidad. En crear por el simple acto de canalizar, sin esperar ser visto. Es un acto puro. Devoto. Humilde. Un espacio donde la creación es oración.
Y al mismo tiempo… ¿cuántas situaciones, cuántos corazones, cuántas vidas podrían haberse tocado si esas ideas no se hubieran quedado guardadas en un cajón? Si hubiesen sido vistas, escuchadas, vividas por más ojos que los del creador. Si ese poema, ese diseño, ese sueño, hubiese salido a respirar aire fresco.
Entonces me pregunto:
¿Qué pasa con las ideas que se quedan en papel?
¿Todas las ideas merecen ver la luz?
¿Quién decide eso?
Y a veces, entre risa y reflexión, me digo: “¿Y si esas ideas se están estudiando a sí mismas a través de mí?”
Tal vez se están preguntando si son posibles. Tal vez me están usando como campo de pruebas.
Pero aquí va mi dilema más grande:
Por más romántico o espiritual que me parezca mantener ciertas ideas solo para mí, la certeza de saber que nadie más habrá aprendido de mis errores o aciertos… me confronta. Hace que me cuestione si realmente fue suficiente haberlas vivido y sentido solo para mí. Suena raro pensar que nuestras vidas sean en vano.
Entonces me cuestiono todo:
¿Qué tan importantes son las ideas que se quedan en papel y no se materializan?
¿Son necesarias?
¿O solo un complemento de nuestra realización humana?
Me encanta hacerme estas preguntas. Me ayuda a desafiar mis propias filosofías. Y aunque no siempre llego a una respuesta clara, sí sé algo:
Creo que las ideas, la poesía, la belleza, todas esas cosas que nos ayudan a romantizar la vida, merecen ser compartidas. Porque al hacerlo, compartimos la divinidad que habita en ellas.
So, tú, ¿cómo prefieres?
¿Que tus ideas se queden en papel y tener la certeza de que nunca nadie las tocará?
¿O prefieres darles estructura para aterrizarlas y que tengan su vida propia?
No quiero sonar como vendedora de mercado, pero el programa de The Sun Path está creado por esa sensación mía de que no quiero que mis ideas ni las de los demás sean solo vistas por su creador. Quiero que esas buenas ideas impacten vidas, transformen realidades, toquen tierra y se esparzan.
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Con Amor,
Gaby


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